Qué es
El injerto de encía cubre la raíz expuesta de un diente por retracción gingival, utilizando tejido del propio paciente, con técnicas mínimamente invasivas y anestesia local, dentro de nuestra área de periodoncia.
Por qué se recomienda
Además de la sensibilidad y el desgaste estético, una recesión de encía no tratada puede seguir progresando y comprometer el soporte del diente a largo plazo. Cuando el caso lo permite, realizamos el injerto con microcirugía periodontal para un resultado más preciso y una recuperación más cómoda.
- Sensibilidad dental por raíz expuesta debido a la retracción de la encía
- Desgaste estético visible por la recesión gingival
- Riesgo de progresión de la recesión si no se trata a tiempo
Cómo es el proceso
- Valoración de la recesión Medimos el grado de retracción y el tejido disponible para el injerto.
- Obtención e injerto del tejido Tomamos tejido del propio paciente (o un sustituto biocompatible) y lo colocamos cubriendo la raíz expuesta.
- Cicatrización guiada Revisamos la evolución del injerto en las semanas posteriores hasta su total integración.
Preguntas frecuentes
¿De dónde se obtiene el tejido del injerto?
Habitualmente del paladar del propio paciente, aunque en algunos casos se utilizan sustitutos biocompatibles para evitar una segunda zona quirúrgica.
¿Duele la recuperación?
Se realiza con anestesia local. Las molestias posteriores son similares a una pequeña herida en el paladar o la encía, y se controlan con la medicación pautada.
¿La encía puede volver a retraerse tras el injerto?
Con una buena técnica de cepillado y revisiones periódicas, el resultado es estable a largo plazo, aunque factores como el bruxismo o una técnica de cepillado agresiva pueden favorecer una nueva recesión.